Facundo Bertoglio fue uno de los nombres más destacados de la llamada “selección local” que Diego Armando Maradona armó para los amistosos previos al Mundial de Sudáfrica 2010. En una exhibición disputada en Cutral Co frente a Haití, el mediocampista convirtió dos veces y demostró estar a la altura de los mejores del fútbol argentino, compartiendo juego y paredes con Ariel Ortega y Martín Palermo.

La buena actuación le abrió puertas en Europa, desde donde regresó al fútbol argentino ya con una trayectoria sólida. Sin embargo, una lesión crónica de tobillo acotó su rendimiento y lo obligó a ajustar sus planes para continuar dentro del deporte. Hoy, más orientado a los negocios que a la alta competencia, se volcó a la venta de indumentaria deportiva y, paralelamente, se está formando para ser entrenador, con el anhelo de volver a las canchas, ya sea para jugar o para formar a nuevos talentos.

En una entrevista exclusiva con Infobae, Bertoglio contó por qué nunca volvió a vestir la camiseta de Colón, club formativo para él. Relató que, en sus primeros años, recibió una patada violenta de Breyner Bonilla en un encuentro ante Boca, una acción que lo dejó con la sensación de que podría haber sido peor. También mencionó el impacto de Turco Mohamed como técnico que más lo marcó y recordó el momento previo al duelo contra Haití en Neuquén, cuando Maradona le pidió mantener la concentración. Además, mencionó un episodio nocturno relacionado con un club griego en el que jugó, cuyas ultras se cruzaron en la ruta para exigir explicaciones tras una derrota.

Con 36 años, Bertoglio admite que le gustaría seguir jugando, pero la osteocondritis del tobillo y las infiltraciones que ha recibido dificultan la continuidad profesional. Tomó la decisión, con criterio, de no regresar a Colón si no era para aportar de verdad al equipo, más allá del afecto personal hacia el club. Sus recuerdos de Colón están ligados a su formación: se hizo canterano, vivió la pensión desde muy joven y soñó desde chico con saltar a una cancha llena.

El nacido en Santa Fe rememora sus inicios en Colón con nostalgia y gratitud, destacando que desde los 15 años, cuando llegó como alcanza pelotas, se encendió aquella chispa que lo llevó a querer ser futbolista y a luchar por un lugar en primera división y en la selección nacional.