Investigadores de la Universidad Nacional de Rosario, Luciano Brambilla y Damián Ibarra, formaron parte de un hallazgo sin precedentes para la ciencia de la región: la recuperación de la defensa, comúnmente denominada colmillo, de un mastodonte perteneciente a la especie Notiomastodon platensis. El fósil, que mide 2,34 metros de longitud, apareció en la localidad de San Pedro, en la provincia de Buenos Aires, y data del Pleistoceno medio a superior, hace alrededor de 500.000 años.
La pieza fue localizada en la Estancia El Silencio, propiedad de la familia Fossatti, ubicada en la zona de Bajo del Tala. En ese predio se conservan antiguas barrancas formadas por la acumulación de sedimentos a lo largo del tiempo, y fue allí donde el Grupo Conservacionista de Fósiles del Museo Paleontológico Fray Manuel de Torres detectó las primeras señales del fósil.
La tarea inicial de reconocimiento estuvo a cargo de José Luis Aguilar, Walter Parra y Alexis Celié, siendo este último quien advirtió por primera vez la presencia del resto óseo. Con el transcurso de los días, se sumaron al equipo otros integrantes del museo, entre ellos Luis Dzickiewicz, Bruno Rolfo, Jorge Martínez, Augusto Moleón, Julio Simonini y Tomás Bronce, en estrecha colaboración con el Dr. en Ciencias Biológicas Luciano Brambilla y el Lic. en Biotecnología Damián Ibarra, ambos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
El trabajo de Brambilla e Ibarra, miembros del Laboratorio de Biología Ósea de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR, aporta el rigor analítico y un marco evolutivo para comprender los hallazgos emergentes de la tierra bonaerense. “Estamos trabajando desde hace años vinculados al museo paleontológico de San Pedro”, indicó Brambilla. La UNR cuenta con un permiso oficial de exploración en el partido de San Pedro otorgado por el gobierno provincial, lo que facilita que, mientras el equipo local realiza el rastrillaje de campo, los científicos rosarinos interpreten la historia biológica de cada hallazgo.
Una mole prehistórica
La defensa recuperada se destaca por su dimensionalidad. Presenta un diámetro de base de 20 centímetros, estrechándose hacia el ápice hasta 10 centímetros y una curvatura externa de 2,34 metros. Las estimaciones sitúan al animal al que perteneció como un adulto de porte descomunal, que superaría las cuatro o cinco toneladas y se alzaría por encima de los tres metros de altura. “Solo esos colmillos pesan cerca de 200 kilos en vida”, señalan los especialistas.
Este hallazgo se posiciona como el colmillo más grande documentado en Sudamérica hasta la fecha. Al revisar la bibliografía regional, los investigadores destacan que, hasta ahora, el registro colombiano más extenso medía 1,86 metros, marcando un salto significativo respecto de otros hallazgos previos en la región.



