El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó el sábado que Washington no intervino de manera directa en la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil tras su derrota electoral. En un comunicado, declaró que el gobierno estadounidense no tuvo participación directa en la huida y que la salida se gestó con una visa ya vigente y la decisión del presidente de permitirle ingresar al país. Rubio habló durante una rueda de prensa en Atlanta y agradeció a Javier Milei por facilitar la salida a Brasil y el subsecuente viaje a Estados Unidos, así como a Donald Trump por el recibimiento.

Las declaraciones del funcionario contrastan con las versiones oficiosas difundidas esta semana por Simón Levy, titular del American Council, quien aseguró que la fuga fue coordinada entre el gobierno argentino y el Departamento de Estado y que se filtró información del viaje como parte del plan de escape.

El excandidato brasileño emprendió su fuga desde Brasil atravesando Argentina y Ecuador en un avión que, de acuerdo con The New York Times y The Wall Street Journal, fue contratado por Jason Miller, asesor de Trump. A su vez, la aeronave fue pagada por un intermediario desde una cuenta bancaria en Estados Unidos, según informó la AFP citando a la dirección de la aerolínea.

La Casa Blanca no se pronunció al respecto, mientras que Trump calificó las elecciones brasileñas como “vergonzosas”.

Una fuente diplomática brasileña, que pidió mantener su identidad en reserva, le dijo a la AFP que el representante diplomático de Argentina habría sido citado a una reunión rutinaria para brindar explicaciones sobre el vuelo.

En paralelo, un grupo de 25 congresistas demócratas envió una carta a Rubio para exigir explicaciones sobre la eventual participación del gobierno de Trump en la fuga del hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por haber intentado un golpe de Estado tras no reconocer su derrota en las elecciones de 2022. Los parlamentarios enfatizaron la necesidad de un recuento inmediato de los hechos, dadas las circunstancias complejas que rodearon la salida.

El gobierno argentino, por su parte, recibe numerosas denuncias sobre su presunta participación en la organización de la fuga. Ya hay al menos tres presentaciones ante la Justicia local para investigar al presidente Javier Milei, al canciller Pablo Quirno, a la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva (propietaria de Migraciones) y a Santiago Caputo, entre otros, acotando las distintas líneas de investigación abiertas. Las hipótesis sobre motivaciones e implicancias continúan explorándose en este marco.