Tras más de veinte años de proyectos inconclusos y del abandono de la obra por parte del Estado Nacional, el Gobierno de Santa Fe culminó las principales estructuras subterráneas que resguardan la cascada del arroyo Saladillo. El avance global alcanza el 85% y la atención ahora se centra en el cauce para enlazar las obras y completar el sistema de contención.

La intervención busca frenar el retroceso de la cascada y mitigar el riesgo de desmoronamiento del puente Molino Blanco y del puente sobre la Avenida Circunvalación, dos pasos clave para la movilidad diaria entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez, utilizados por miles de personas.

El ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, remarcó que fue decisiva la decisión del gobernador Maximiliano Pullaro de activar las tareas al inicio de la gestión. Según el funcionario, con las pantallas ya terminadas y el cauce en ejecución, el equipo llega mejor preparado para enfrentar las lluvias pronosticadas. Enrico también enfatizó la urgencia de la intervención: el salto de agua quedaba a apenas 150 metros del puente Molino Blanco, motivo por el cual se trabajó a contrarreloj para evitar otro retroceso de la cascada.