En la región del Salar de Hombre Muerto, en Catamarca, la llegada a las operaciones mineras empieza incluso antes de subir al avión: cada pasajero debe pesarse junto a su equipaje en una entrada del aeropuerto de Salta. El Beechcraft 1900D, un avión turbohélice bimotor presurizado con un único pasillo, está especialmente adaptado para volar a la altura de la Puna y aterrizar en pistas de tierra.

A través de la ventanilla se observan cerros despojados de vegetación, de tonalidad ocre, sin ríos ni árboles a la vista, mientras sombras de nubes se deslizan sobre la tierra seca. Después de unos 45 minutos aparece una mancha blanca entre las montañas y, a un costado, una concentración de galpones verdes, tanques y hornos que despiden vapor. El aterrizaje se da en un terreno a 4.000 metros de altura, frente al salar donde Rio Tinto opera en distintas unidades.

Así llegan los trabajadores a Fénix, una de las plantas que la firma administra en la provincia. Viajar por tierra podría llevar más de ocho horas. Rio Tinto opera cinco aeronaves en total: dos propias y tres de empresas asociadas; no obstante, la logística depende de las condiciones climáticas: si nieva, no es posible aterrizar.

El dinamismo del sector se entiende en clave de crecimiento. En 2025, Argentina manufacturó 120.000 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE), un 62% más que el año anterior, según la Secretaría de Minería. Toda la producción se exporta y, entre enero y septiembre, las ventas al exterior alcanzaron US$1.624 millones, con un incremento del 173% impulsado por precios más elevados. El Gobierno estima que para 2029 el país podría superar a Chile como tercer productor mundial.

Rio Tinto, con sede en Londres, lidera ese mapa. Opera Fénix, el primer proyecto de litio del país, con más de 31.000 toneladas producidas en 2025, y Olaroz, en Jujuy, con 34.000 toneladas, según la Secretaría. En el periodo de enero a junio de 2025, la compañía produjo 27.300 toneladas de LCE, un 53% más que en el mismo lapso del año anterior, aunque la cifra se ve afectada por el hecho de que solo se contaron cuatro meses completos de 2025 tras la compra de Arcadium por US$6.700 millones, cerrada en marzo.

Los ingresos por litio crecieron un 84% hasta US$568 millones, con un precio medio de venta de US$18.960 por tonelada, un 22% más que hace un año. Para 2026, Rio Tinto proyecta ubicar la producción entre 61.000 y 64.000 toneladas.

En diciembre pasado, el consejo directivo se reunió en Argentina y las líneas de inversión siguen activas: el plan total asciende a US$4.400 millones, de los cuales ya se desembolsaron US$2.500 millones.

Las plantas Fénix 1B y Sal de Vida, ambas en Catamarca, empezaron a producir durante el segundo trimestre, adelantándose a lo previsto, y sumarán capacidades de 10.000 y 15.000 toneladas anuales, respectivamente, con inversiones de US$700 millones cada una.

En Salta continúa la construcción de la planta a gran escala Rincón, que requerirá US$2.500 millones y contará con una capacidad de 60.000 toneladas, la más grande del país. Su primera producción está prevista para 2028.