El domingo 30 de octubre de 1983 amaneció con sol en la ciudad de Buenos Aires y su área metropolitana, mientras Argentina dejaba atrás siete años, siete meses y seis días de dictadura. Así volvió la escena electoral tradicional: sobres blancos que entraban en unas ochenta mil urnas‑valija de madera, distribuídas por todo el país y creadas por José Pedro Bottai, el inmigrante italiano que ganó el concurso público tras la sanción de la Ley Sáenz Peña.
Hacía más de una década que los argentinos no participaban de comicios nacionales. En las filas para votar se destacaba la presencia de jóvenes de hasta 27 años que lo harían por primera vez. El padrón, cerrado el 31 de mayo, sumó 3,2 millones de votantes nuevos. Las mesas seguían separando a hombres y mujeres, salvo para los más jóvenes o quienes completaron su documento de identidad; el público mayor, en cambio, aún portaba las libretas cívicas de enrolamiento. La expectativa social era enorme y la participación superó el 85%.
Ese octubre quedó marcado por actos multitudinarios que dominaron la cobertura de los diarios. En Luna Park, los seguidores del desarrollo provincial de Frondizi abarrotaron el recinto para apoyar a Rogelio Frigerio, con un cierre artístico a cargo de Ariel Ramírez y Atilio Stampone. En Plaza Once, la coalición de la coalición radical organizó un cierre que reunió a más de 70.000 personas. Las adhesiones de Miguel Cantilo y León Gieco fueron de las más celebradas entre la juventud.
El crescendo de actos dio una lectura clara de la amplitud del respaldo popular al retorno a la democracia. En la derecha, las zonas de Alsogaray frente al Congreso, Manrique en Luján y Rafael Martínez Raymonda en Mar del Plata también cerraron campañas. Alfonsín recibió a los simpatizantes en tres estadios bonaerenses: Morón, Tigre y Estudiantes de La Plata, en una última etapa de campaña que contó con presencias destacadas como la de Cacho Tirao, Jairo (con una adhesión plasmada en una carta de Astor Piazzolla), Julia Elena Dávalos, Los Arroyeños y José Ángel Trelles.
Graciela Mancuso y sus colegas, Fernando Bravo, Miguel Ángel Merellano y Daniel Ríos, marcaron el pulso de los mitines del área metropolitana; actores como Beto Brandoni, Marta Bianchi, Juan Carlos Dual, Diana Maggi, Mabel Manzotti y Osvaldo Terranova se subieron al escenario para saludar. Entre cantos y consignas, la expectativa era evidente: Alfonsín representaba el liderazgo del pueblo tras años de confrontación política.
El peronismo no quedó fuera de la escena. El espectáculo contó con la participación de músicos y figuras populares que fortalecieron la idea de un proceso democrático abierto y plural, en un marco de reconocimiento de la diversidad de voces en la Argentina que nacía.



