Franco Colapinto llega al Gran Premio de México con la tarea clara de revertir una seguidilla de resultados adversos tras haber dejado atrás un inicio de temporada sin abandonar en las fechas iniciales, hasta el GP de Azerbaiyán. A partir de entonces, el piloto argentino acumuló tres retiros en cuatro pruebas y no sumó puntos, con el último incidente registrado en el Gran Premio de Estados Unidos la semana pasada. En paralelo, Alpine atraviesa una semana con sabor a amargo: Racing Bulls está 33 puntos por delante en la quinta posición del campeonato de constructores y Pierre Gasly sumó apenas un punto en las cuatro últimas carreras.
En la víspera del fin de semana, el paddock mexicano recibió a la categoría con varios aficionados locales que portaban la bandera de México, alzando la mención de Sergio Pérez, idolatrado en la región, mientras que Cadillac confirmó la renovación de contrato para 2027 con el piloto nacional. En ese marco, Colapinto lució un gesto de apoyo al país invitado: una camiseta verde, alusiva a la bandera mexicana, combinada con una banda en colores de la selección argentina en la otra manga.
Para la jornada de este viernes, Alpine dispuso que Gabriele Mini, piloto reserva, se siente al volante en la FP1, dejando la butaca a Colapinto para una sesión posterior. En el hospitality del equipo, el joven piloto repasó las expectativas para la pista, destacando primero que habrá que entender varias variables para reaccionar en consecuencia.
El piloto de Pilar señaló que la altura del circuito podría complicar la presión de la turboalimentación, con los motores sufriendo en las rectas y un sobrecalentamiento que históricamente ha sido una preocupación en este trazado. Además, indicó que, por el aire más delgado y la temperatura, los neumáticos podrían sufrir un desgaste mayor. Aun así, afirmó que el trazado, con su mezcla de rectas y curvas lentas, podría favorecer al rendimiento del coche de Alpine, siempre que se pueda mantener la potencia de forma constante a lo largo de las tandas largas. Comparó la situación con lo visto en Austria, también en altura, y anticipó que la gestión de las velocidades largas dependerá de la consistencia de la potencia.
Colapinto cerró el discurso sin prometer milagros, pero dejó en claro su intención de encontrar una dinámica positiva desde el inicio, sumar puntos y estar en la pelea en la clasificación, pensando ya en lo que podría venir a partir de marzo.



