La versión Classic (G1-2000m), prueba central de la Breeders’ Cup, cerrará su festival 2026 este sábado a las 19:16 (hora de Argentina) tras comenzar un día antes en el hipódromo Keeneland, en Kentucky. De los ocho caballos ratificados, seis nacieron en Kentucky y se enfrentarán a dos representantes de Japón. Entre ellos, Napoleón Solo partirá desde la gatera más alejada de la empalizada, con un purse de seis millones de dólares en juego.
Cada mañana, el tordillo es supervisado por una especialista sobre su montura: Emily Ellingwood. Según Mike Kane, del equipo de prensa, ella es la jinete designada de este ejemplar de gran velocidad que ya ganó dos grandes premios, incluido el Preakness Stakes (G1-1900m) en junio pasado.
Napoleón Solo, que rememora al personaje de ficción de la década del 60 conocido como “El agente de CIPOL”, tiene un bautismo singular y un comportamiento particular. Para mantenerlo enfocado y evitar distracciones, su entrenador Chad Summers prefiere sacarlo a la pista cuando hay pocos caballos en el complejo. Así, en este regreso a casa para los ajustes finales de cara a su desafío más importante del año, suele verse poco después de la apertura de las canchas, cuando la oscuridad se va disipando. Su aspecto se destaca por la muserola negra y un mandil azul con el número 662 y su nombre, detalles que buscan reforzar su disciplina para la carrera.
“Es como un adolescente lleno de energía que aún no sabe canalizarla. Salta de emoción al salir a la pista y parece guardar toda su fuerza para ese momento”, describe Ellingwood, de 32 años, que lleva una década trabajando como galopadora y acumuló 509 carreras como jockey desde 2020. Ha montado a Napoleón Solo en las dos temporadas que lleva en competencia y, tras trabajar en ambos litorales de los Estados Unidos, se unió al equipo de Summers a tiempo completo. Su tarea clave es cuidar al tordillo criado por John D. Gunther y Eurowest Bloodstock y propiedad de Espoir USA Inc. desde septiembre de 2024, cuando fue adquirido en una subasta por 40.000 dólares. En siete participaciones, el caballo ya supera los dos millones de ganancias.



