Una amplia representación de gremios y organizaciones sociales se reunió este jueves en Rosario para expresar su rechazo a la presencia de autoridades nacionales en la primera Ronda de Negocios del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (Rigi). La columna partió desde Rioja y 1º de Mayo y avanzó hacia las inmediaciones de la Estación Fluvial, donde el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, recibió a una delegación de Casa Rosada integrada por Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, junto al ministro de Economía, Luis Caputo, y al jefe de Gabinete, Diego Santilli.
En ese marco, numerosos gremios, organizaciones sociales y agrupaciones políticas se acercaron para expresar su disconformidad con la estrategia económica del gobierno nacional. Edgardo Arrieta, secretario general de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) en Rosario, resumió el sentir de los manifestantes al señalar que no aceptan el rumbo “definido como entrega” que, a su criterio, impulsa la administración nacional.
Arrieta cuestionó especialmente a Caputo, advirtiendo que la deuda acumulada durante la gestión de Macri no debería continuar al frente del Ministerio de Economía; además, cuestionó la trayectoria de Santilli, a quien definió como alguien que cambia de postura política según la ocasión. Estas críticas formaron parte de la señalización de un malestar más amplio con la coyuntura económica vigente.
La convocatoria reunió a integrantes del Sindicato de Conductores Navales (Siconara), el Sindicato de Trabajadores Recolectores de Rosario y el Sindicato de Cadetes de Rosario, junto con organizaciones sociales y políticas que buscaban dar mayor visibilidad a sus reclamos. “Queremos hacernos escuchar”, enfatizó Eduardo Delmonte, de la CCC, al tiempo que otros presentes destacaron el impacto de la orientación económica en sectores clave como transporte, energía y minería.
Durante el acto, se subrayó la importancia de que la producción nacional tenga salida al mercado a través de la red portuaria de Santa Fe y del puerto de Rosario, como una forma de fomentar empleo genuino y desarrollo local. En ese contexto, la cumbre de negocios entre proveedores locales e inversores del Rigi quedó como marco de promoción del régimen, promovido por el gobierno nacional, mientras las organizaciones presentes advertían sobre las posibles repercusiones de una política económica que, según argumentaron, favorece a grandes inversores a costa de otros sectores y del desarrollo nacional.



