La búsqueda de mayor rentabilidad en el negocio inmobiliario lleva a mirar opciones fuera de las unidades tradicionales. En la localidad neuquina de Añelo, la actividad de Vaca Muerta sostiene un emprendimiento destinado a alojar a equipos que trabajan en la cuenca. BIT Añelo propone participar desde el valor de una cama, sin necesidad de adquirir un departamento completo ni de gestionarlo por cuenta propia.
El proyecto es desarrollado por NLK Capital y comercializado a través de Techfinance, y conecta a inversores individuales con la demanda de alojamiento de la industria. Su enfoque consiste en la compra por cama operativa, lo que reduce notablemente la barrera de entrada y apunta a generar rentas superiores. Se proyecta una rentabilidad del 15% anual en dólares, con distribuciones trimestrales y una operación gestionada por profesionales.
Las empresas que operan en la cuenca requieren plazas disponibles, equipadas y con servicios, rotando según turnos y tareas. Esa demanda condiciona también la lógica de la inversión, que se orienta a asegurar ocupación estable y costos controlados.
BIT Añelo permite ingresar por cama, en lugar de adquirir una unidad completa, lo que facilita la participación según el monto disponible. El costo de entrada es significativamente menor que el de un departamento tradicional en la zona: una unidad de BIT Añelo, con cuatro camas, se ofrece a USD 140.000 (USD 35.000 por cama), frente a valores de mercado de alrededor de USD 240.000 por una vivienda similar.
La gestión diaria corre por cuenta del operador: la contratación con las empresas, la atención a los huéspedes, la limpieza y el mantenimiento quedan a cargo de la firma gestora, lo que facilita a quienes invierten por primera vez en Vaca Muerta acceder a un negocio inmobiliario sin necesidad de gestionar la operación.
La renta proviene del servicio de alojamiento corporativo, por lo que, además del inmueble, importan la capacidad de conseguir contratos, sostener la ocupación y manejar los costos.
BIT Añelo contempla seis edificios de cuatro pisos, con un total de 384 plazas. Cada unidad incluye cocina integrada, living comedor, dos dormitorios, dos baños y climatización, más servicios de limpieza, lavandería, conectividad y seguridad, elementos que las empresas evalúan al decidir dónde hospedar a su personal.
La inversión se instrumenta a través de un fideicomiso de administración. El esquema económico establece una renta preferente para el inversor: los resultados se destinan primero a cumplir el objetivo de rentabilidad; la participación del operador en el excedente se activa una vez superado ese umbral. El objetivo de rendimiento es del 15% anual en dólares, con distribuciones trimestrales previstas.
La operación estará a cargo de VMS —Vaca Muerta Services—, que suma una década de trayectoria en la cuenca.



