La inversión privada continúa mostrando debilidad y es vista como un termómetro clave para evaluar la marcha de la economía. Según Orlando Ferreres y Asociados, durante septiembre la inversión cayó por segundo mes consecutivo, y el organismo la sitúa por debajo de lo observado en la era de Mauricio Macri y, en niveles históricos, incluso por debajo de las cifras de la pandemia de COVID-19 bajo la gestión de Alberto Fernández.
El informe de la firma indica una nueva retracción en septiembre, sumando capas de caída desde 2023 hasta ahora. En paralelo, el documento advierte que no se vislumbra una recuperación de la inversión en el corto plazo y que el horizonte a mediano plazo permanece como un enigma para el análisis económico.
Estos números contrastan con lo visto por el Gobierno, que en una ronda de inversiones RIGI en Santa Fe afirmó que la inversión está avanzando con fuerza. El choque entre la lectura privada y las declaraciones oficiales arroja una nueva tensión sobre el pulso de la actividad de capitales.
El Indicador de Inversión IBIM, elaborado por la firma, confirmó que en septiembre la inversión cayó 5,2 por ciento interanual al medirla en volumen físico (sin ajustar por inflación). En los nueve primeros meses del año, la caída acumulada alcanza el 7,6 por ciento. Ferreres señala que estas tendencias sostienen una dinámica de deterioro desde 2023 y que, pese a señales positivas puntuales, no se vislumbra una mejora sostenida en el corto plazo.



