Este jueves, Rosario fue escenario del Congreso del Movimiento Nacional Pyme (MONAPY), donde empresarios de distintos rubros y provincias expusieron su diagnóstico sobre la realidad de las pymes y delinearon una estrategia de desarrollo para ubicar a este segmento en el lugar que, sostienen, le corresponde, dados que generan cerca del 70% del empleo en el país. A pocos metros, autoridades públicas y representantes de grandes firmas celebraban las bondades del Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones (RIGI). Las firmas más chicas, en tanto, expresaron sentirse abandonadas, pero propusieron una salida para frenar los cierres que ya alcanzan 32.000 proyectos desde que asumió la presidencia Javier Milei.

“Somos el Messi de la economía y nos tratan como al cuatro de Cambaceres”, afirmó uno de los representantes al cierre de la jornada. El sector señaló que la apertura comercial no viene acompañada por un paquete de medidas que eleve la competitividad de las pymes. Señalaron que la productividad interna es alta frente a la región, pero se ve erosionada por costos exógenos; la falta de inversión ferroviaria encarece la cadena de valor, movilizar un contenedor es más caro que en la región, la energía subió más de 500% y el financiamiento es prácticamente inexistente.

El lema central de la cumbre fue “Una economía integrada: hacia un modelo de desarrollo y empleo”, y consistió en una primera etapa de debate interno y un cierre con la participación destacada del expresidente del Banco Central y exministro de Economía, Alfonso Prat Gay, junto a legisladores nacionales como Nicolás Massot.

En la discusión inicial, representantes de sectores como la textil, la gastronomía, la agroindustria y los servicios informáticos debatieron cuatro ejes para avanzar hacia una Ley Integral Pyme: reforma impositiva para el sector, costos laborales, acceso a financiamiento y la creación de una Agencia Nacional Pyme. El objetivo es incorporar estos puntos en una propuesta de ley amplia para las pymes.

Sobre el primer eje, señalaron avances parciales en años recientes —baja de retenciones, simplificación y otros mecanismos— pero destacaron pendientes, entre ellos la eliminación del Impuesto al Cheque, la reducción del Impuesto a las Ganancias al 20% y un recorte del 50% de las contribuciones patronales por tres años, dentro de la propuesta que Massa (Massot) llevó a la Cámara de Diputados para este sector.