Un relevamiento encargado por la Primera Asociación de Empresarios de Transporte Automotor de Carga (Paetac), realizado por Focus Market, detectó un deterioro profundo de las vías en Argentina. En total se identificaron 37 tramos en mal estado distribuidos en 21 provincias, que suman aproximadamente 4.625 kilómetros. Del total, 35 tramos (unos 4.540 km) corresponden a rutas nacionales y 2 tramos (85 km) a rutas provinciales.
Entre los corredores nacionales más deteriorados aparecen:
- Ruta 151, el tramo Puelén – Cipolletti (Río Negro), con un estado de conservación crítico a lo largo de 210 km y una víctima fatal reciente.
- Ruta 152, entre General Hacha y Puelches (La Pampa), considerada intransitable.
- Ruta Nacional 40, en Santa Cruz, que concentra la mayor demora estimada, de hasta 4 horas; dos tramos de esta ruta figuran entre los más críticos.
- Ruta Nacional 22, entre Bahía Blanca, Médanos y Río Colorado.
En el ámbito provincial, se detectaron 85 km en condiciones muy malas. El caso más grave corresponde a la Ruta 2 de Santa Fe, donde se registraron víctimas fatales y una demora estimada de 44 minutos. También hay problemas relevantes en la Ruta 3 de Formosa.
El informe subraya que el deterioro de la infraestructura vial no sólo eleva los costos operativos de las empresas de carga —mayores gastos de combustible, neumáticos con desgaste prematuro, más tiempo en talleres y demoras en entregas—, sino que también afecta la productividad y la rentabilidad de toda la cadena productiva. Desde Paetac y Focus Market advierten que, más allá del costo inmediato, este descalabro repercute en la competitividad del país a nivel internacional.
En ese marco, el director de Focus Market, Damián Di Pace, explicó que una red vial en mal estado encarece la logística y podría traducirse en precios finales más altos para los bienes. Subrayó la importancia de considerar la conservación y mejora de las rutas como una política estratégica para reducir costos, ganar eficiencia y fortalecer la economía. Según el informe, el Gobierno desvía la mirada y no ejecuta, en la práctica, la totalidad de los recursos que la ley reserva para obras viales.
El documento concluye que el impacto de estas ausencias de mantenimiento sobrepasa el mercado interno, condicionando la competitividad de la Argentina frente a otros países y complicando el traslado de mercancías desde centros de producción hasta puertos y pasos logísticos clave.



