A siete días de la llegada del Papa León XIV a la Argentina, el Gobierno activó un conjunto de gestos y mecanismos para evitar fricciones durante la visita y mantener un marco de cooperación con la Iglesia. Karina Milei, a cargo de la organización, impulsó inclinaciones conciliadoras y enfatizó la necesidad de no politizar el mensaje que traerá el Sumo Pontífice.

En la etapa final de los preparativos, el equipo de Javier Milei ha movilizado recursos y estrechado la coordinación con los obispos para cumplir con las demandas de la Santa Sede. Incluso se diagramó un operativo de seguridad inédito para resguardar al Papa durante los eventos de gran convocatoria.

El Ejecutivo sostiene que León XIV no viene a confrontar con el mandatario ni a convertirse en una figura antagonista de su gestión, aunque admite que el modelo económico vigente no está alineado con la agenda papal en lo social. Una fuente oficial explicó que están haciendo “un gran esfuerzo logístico y económico” y que la Iglesia les pidió adoptar una postura ecuménica, dialogando con todas las jurisdicciones para organizar la visita.

Como parte de las medidas, el presidente decretó feriado nacional para facilitar la concurrencia de fieles a los actos masivos. Además, la administración contará con representantes en las tres misas que el Papa celebrará durante su estadía en el país. El mandatario recibirá a León XIV a la salida del avión en Aeroparque y participará de la misa en el Monumento de los Españoles. También se les informó a los prelados organizadores que algunos momentos del itinerario podrían difundirse por cadena nacional.

Los funcionarios que trabajan de cerca con los obispos para delinear el recorrido del Santo Padre creen que Prevost transmitirá un mensaje de alcance universal, con un tono pastoral propio de su cargo. Por su parte, el jefe de Estado valoró el viaje papal como un “evento histórico” y lamentó que se intente despojar la visita de su dimensión humana para turnarla a la lógica de la política.

En la cúpula de la Iglesia prefieren evitar tensiones y riesgos. No buscan equivocar un paso que pudiera empañar la visita, especialmente la visita al Cottolengo Don Orione, en Claypole, donde conviven unas 400 personas con discapacidades severas y que figura como el plato fuerte de la agenda del Papa en el país.

Días atrás, Karina Milei pidió a referentes de los bloques oficialistas que asistan al encuentro del domingo en el Palacio Libertad, donde el Papa se reunirá con representantes del Estado, la sociedad civil y el cuerpo diplomático, para adoptar una actitud conciliadora. “No quieren conflicto”, resumió uno de los participes del círculo cercano al mandatario.