En la zona rural de San Ambrosio, a pocos kilómetros de Río Cuarto, Thiago Príncipe, con 14 años, halló entre autos abandonados tras un tornado piezas que le permitieron dar forma a un proyecto propio: un tractorcito. Con paciencia, fue desarmando y rearmando componentes para lograr que el vehículo funcionara. Su iniciativa no tardó en ganar espacio público: presentó la creación en exposiciones locales y consiguió acercarse al mundo de la industria al conocer una fábrica de maquinaria agrícola.
Thiago explicó que su interés por los tractores viene desde la infancia. “Lo que hice fue armarlo con chatarra que había en el campo, a partir de autos viejos que quedaron tras el tornado”, expresó durante una visita a la planta de CNH, fabricante de Case IH y New Holland. “Fui desarmando y armando hasta convertir las piezas disponibles en un tractorcito,” añadió.
La trayectoria de Thiago en la mecánica ya tenía antecedentes: según una crónica publicada por el diario Uno, a los 9 años, durante unas vacaciones, construyó un kart con materiales del taller familiar; a los 11 reparó su primer motor y luego ensambló una pequeña camioneta casera que, pese a su aspecto rudimentario, funcionaba. Su familia, en particular su padre Hugo Príncipe, respaldó sus proyectos con un enfoque de aprendizaje a través del ensayo y error, dejando que el joven descubra soluciones por sí mismo con las herramientas que tienen a mano.
El proceso de convertir un conjunto de piezas en un prototipo funcional fue uno de los mayores retos, especialmente al encarar la dirección del tractorito. Acompañado por sus padres, el ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de Córdoba, Fernando Sibilla, y representantes de CNH, Thiago pudo observar de cerca cómo se desarrollan estas máquinas a escala industrial.
Después de correr la suerte de la exposición rural de Río Cuarto, el proyecto pasó a la Feria Provincial de Ciencias, Tecnologías, Artes, Movimiento e Innovación, donde despertó interés en docentes y sector productivo. Durante la visita a la planta, el joven recorrió la línea de producción y conoció los procesos de automatización, desde el montaje de piezas hasta el funcionamiento de las máquinas.
“Sentí la innovación y la tecnología que se aplica aquí; fue muy interesante ver cómo trabajan la automatización y la fabricación de componentes a nivel industrial”, comentó Thiago al cierre de la recorrida, destacando la experiencia como un salto de aprendizaje y motivación para seguir experimentando.



