En la antesala de la llegada del Papa León XIV al país, Emilce Cuda, secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL) del Vaticano, encabezó un acto en el Congreso donde tomó como referencia una de las encíclicas del pontífice y defendió la necesidad de distinguir entre lo espiritual y lo político. Sin aludir al Gobierno, la teóloga laica y experta en moral social advirtió sobre los riesgos de instrumentalizar la fe con fines electoralistas.

Nombrada por el Papa Francisco y con un estrecho vínculo con León XIV, Cuda presentó una lectura actualizada de la encíclica Magnificas Humanitas y analizó sus desafíos para América Latina. Aunque el documento se ocupa de la protección de la dignidad humana ante los avances de la inteligencia artificial desde la Doctrina Social de la Iglesia, la ponente propuso ampliar ese marco hacia otros temas relevantes para la humanidad.

“Es más grave el problema climático que la inteligencia artificial, porque una máquina se puede desenchufar, pero un deshielo no”, señaló al inicio de su exposición. Luego, al definir a la política como “la forma más alta de caridad”, trazó una distinción clara entre el papel de la política y el de la religión ante estas cuestiones: la política debe generar soluciones concretas, como la sanción de leyes, mientras que la religión debe contribuir planteando interrogantes que orienten esas decisiones.

En esa línea, citó el punto 6 de la encíclica para subrayar la urgencia de reflexionar sobre el futuro: “¿Hacia dónde vamos y hacia qué meta deseamos orientarnos, qué dirección elegir como comunidad humana y como pueblo?”. También manifestó preocupación por la salud mental, observando un aumento del suicidio entre los jóvenes y describiendo la problemática como un tema cultural que exige hacerse preguntas sobre el porvenir. “Mi deseo es que todo esto sirva a una comunidad y también a la política para que sea capaz de instrumentar acciones para que nuestros hijos no se suiciden y puedan imaginar un futuro”, afirmó.

Reiteró, además, la necesidad de evitar que la política se apropie de la religión. “Lo que se instala en las personas desde la fe no se desinstala desde la razón. Si hay algo que engrandece a la humanidad es la libertad de la razón. Es importante dudar siempre y poder mucho más preguntar que dar respuestas”, concluyó.

El acto, celebrado en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso, fue organizado por el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, junto al diputado Eduardo Valdés, quien moderó la reunión. También participaron el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Monseñor Marcelo Colombo, y la directora general de Cultos de la Ciudad, María del Pilar Bosca Chillida. Durante la apertura, Colombo se refirió a la relevancia de la temática y a la necesidad de un marco de diálogo entre fe y política.