La polémica entre Mbappé y China escaló de forma contundente luego de que el delantero se refiriera de manera despectiva a Mao Zedong durante una entrevista, calificando al líder histórico de “dictador” ante un cuestionamiento sobre memes. En respuesta, el gobierno chino emitió un comunicado oficial y anunció la ruptura de vínculos comerciales entre el astro galo y diversas marcas del país.

La ruptura de relaciones no tardó en hacerse extensiva al Real Madrid, club en el que milita Mbappé, al que se le exigió realizar disculpas de forma pública. Ante la magnitud de la pérdida económica, tanto el club madrileño como el propio jugador expresaron excusas y subrayaron su intención de mantener lazos afectivos y de respeto con China y sus ciudadanos.

A pesar de las disculpas, la medida del gobierno chino fue categórica: no volverán a emitirse los partidos de LaLiga en ese país. Este hecho tiene un impacto directo en el negocio de los derechos de transmisión, ya que la competición española genera alrededor de 1.000 millones de euros por derechos televisivos a nivel global, de los cuales unos 400 millones provienen desde China.

Desde el Centro de Deportes y Juventud del Grupo de Medios de China indicaron que no están convencidos de que Mbappé no haya tenido intención de ofender, aunque reconocen su derecho a opinar. A la vez remarcaron que esa opinión excede la libertad de expresión porque “ofendió al pueblo y traspasó límites fundamentales”.

La cadena estatal China Media Group agregó que esperan que LaLiga, el Real Madrid y Mbappé “aprendan la lección, se disculpen sinceramente y corrijan sus errores”. En tanto, Javier Tebas, presidente de LaLiga, culpó directamente a Mbappé y enfatizó que no se puede permitir que “unas declaraciones individuales” dañen la relación con los 20 clubes de la competición.

La discusión también llegó a National Geographic, que publicó una nota que resume la vida de Mao Zedong, destacando su papel en la fundación del país y el periodo de la Revolución Cultural. El artículo recuerda que Mao murió el 9 de septiembre de 1976 y, un mes después, concluyó la Revolución Cultural; según la pieza, su legado transformó a China en una nación moderna, aunque estuvo asociado a políticas que provocaron millones de muertes por hambre, purgas y conflicto civil. Para el Gobierno chino, Mao es reconocido como “el fundador y Padre de la Patria”.