La rivalidad entre River y la AFA es cada vez más explícita, y la tecnología del VAR aparece como uno de los mayores focos de desacuerdo. No se trata solo de los árbitros en cancha, sino de lo que sucede en las cabinas instaladas en el predio de Ezeiza, bajo la supervisión de los operadores de video. Un dato contundente: en el periodo 2025-2026, River fue el club al que más le anularon goles mediante el VAR, sumando 10 casos. Lo siguen Estudiantes y Platense, con 7 cada uno. De esos 10, 6 correspondieron a la presente temporada y 4 a la anterior; y tres de ellos se registraron este mes.

Entre las situaciones más resonantes figuran algunos goles anulados en partidos clave:

- En los octavos de final de los playoffs del Torneo Apertura 2025, River —que ya cosechaba una ventaja de 2-0— vio anulado un tanto de Fabricio Bustos tras revisión del VAR, a cargo de Héctor Paletta. El árbitro Andrés Zunino había validado la conquista, pero luego se decidió cancelar por considerar que hubo un empujón previo de Castaño sobre Miloc. Aunque el atacante colombiano recibía el contacto, la caída fue juzgada como exagerada. River, de igual modo, marcó otro gol y terminó goleando 3-0.

- En el duelo frente a San Lorenzo, Enzo Pérez convirtió un zurdazo desde afuera del área, pero el VAR decidió anularlo por fuera de lugar de Gonzalo Montiel en el inicio de la acción, según explicó Nicolás Ramírez tras la revisión. Montiel estaba adelantado al inicio, y la jugada continuó, pero el árbitraje terminó dejando el resultado en 0-0.

- Contra Riestra, Borja vio otro gol anulado por posición adelantada, lo que generó dudas entre el equipo y los simpatizantes. El encuentro lo dirigió Pablo Echavarría y el VAR estuvo a cargo de Lucas Novelli.

- Poco después, también en el Monumental, Borja no tuvo convalidación de otro tanto por fuera de juego en la derrota por 1-0 ante Sarmiento de Junín.

Estas decisiones elevan el debate sobre la consistencia y la interpretación del VAR, y la incidencia que tiene en el rendimiento de River. Todo, a pocos días del Superclásico ante Boca, que promete ser un nuevo escenario de tensión entre la entidad de Núñez y la estructura dirigencial del fútbol argentino.