El ex ministro Luis Caputo encabezará este martes la apertura de la 32ª Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA), en mitad de un escenario económico donde la actividad registra caída y el consumo interno está debilitado. A la vez, persisten tensiones en la balanza comercial y el Banco Central ratificó que la economía habría entrado en un ciclo recesivo, coincidencia que comparten las propias cámaras empresarias. En las últimas semanas, también se difundieron señales de volatilidad en los mercados internacionales, que dejaron al descubierto la fragilidad de los activos locales y elevaron el riesgo país hacia cerca de 800 puntos básicos. Entre los temas de debate del sector figuran el tipo de cambio, los costos en dólares y la apertura importadora, en un contexto político marcado por las próximas elecciones de medio término en Estados Unidos.

En el temario que presentarán los representantes de la UIA se priorizarán reclamos vinculados a variables macroeconómicas que impactan directamente en la producción nacional. Sin embargo, como ocurre habitualmente en la relación entre la central y el Gobierno, se anticipa un tono de crítica contenida. Las pymes se distinguen en la conversación pública por su señalamiento directo sobre la viabilidad del modelo económico vigente, difundiendo recientemente una campaña donde comercios y comercios minoristas exhiben carteles que plantean que “este comercio / Pyme no soporta el modelo económico”.

El debilitamiento del mercado interno se erige, en los últimos meses, como el mayor impedimento para sostener empleo y niveles de facturación dentro del sector.

Embarques, retrasos y menor capacidad instalada

Un informe de la Fundación Observatorio PyME indica que una de cada siete pymes industriales se encuentra bajo embargo por deudas tributarias ante ARCA. El estudio subraya además una mayor celeridad del Ejecutivo en estos procedimientos: el 70% de las empresas afectadas reportó recibir notificaciones de embargo dentro de los primeros treinta días tras el vencimiento de sus obligaciones fiscales. El relevamiento correspondiente a octubre también muestra caídas interanuales de 11,9% en volúmenes de producción y de 5,6% en los niveles de ocupación del sector.

Las firmas indicaron una extensión de los plazos de cobro a clientes, que promedian 49 días, añadiendo presión sobre el flujo de caja diario.

Por su parte, la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) informó que la utilización de la capacidad instalada en la industria metalúrgica se ubicó alrededor del 40,2%, cifra que ilustra la paralización de líneas de producción y la baja demanda de bienes de capital por parte de otros rubros.

El reporte advierte sobre el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en las inversiones clave del sector, un tema que aparece como parte de la discusión entre productividad y políticas públicas, sin haber valorado aún su efecto definitivo en la dinámica industrial.