El indicador de riesgo país de Argentina cerró la semana en 787 puntos básicos, el nivel más alto desde las elecciones de 2025, reflejando un aumento sostenido durante octubre, cuando el crecimiento fue significativamente mayor que en pares con calificación similar. El mes presentó una alza que, en promedio, duplicó o superó con amplitud el avance de países comparables, y en octubre alcanzó un rendimiento que quintuplicó, en algunos casos, el de la región.

La presión en los mercados no se trasladó de igual modo al dólar oficial, que logró contenerse gracias a una batería de herramientas de intervención y a lo que el Gobierno denomina “administración de liquidez”. Esa dinámica contrasta con la suba de rendimientos de los bonos soberanos, que siguió la caída de confianza en el contexto internacional.

Caputo y su equipo enfatizan que, pese a las referencias positivas de otras gestiones en escenarios adversos, no todo se resuelve con una sola acción. Dicen haber trasladado esa lectura al presidente Milei y al resto del gabinete tras las reuniones del FMI en Bangkok y, la semana pasada, a representantes de firmas estadounidenses que se reunieron con el equipo económico.

En la práctica, los bonos argentinos sufrieron represalias mayores frente a las variaciones observadas en varios vecinos que también padecen impactos de precios de energía consecuencia de la guerra entre Estados Unidos e Irán, de aumentos globales de tasas y de las turbulencias generadas por el giro político en Brasil con Lula da Silva.

Datos de Econviews señalan que, desde el encuentro de la Reserva Federal del 16 de septiembre, el riesgo país argentino escaló 240 puntos básicos, frente a un alza de alrededor de 70 puntos para una canasta de países con calificaciones similares (Ecuador, Egipto, El Salvador, Ghana, Pakistán y Sri Lanka). Esa subida local fue unas 3,4 veces la variación de ese grupo, según la consultora. Admiten, además, que no se debe atribuir todo a la decisión de la Fed: también pesan señales de apoyo político a Milei que podrían no garantizar continuidad en 2027 y una economía que continúa luchando por reducir la inflación y que terminó el trimestre en recesión técnica, según reconocen en el Gobierno.

Para octubre en conjunto, Comafi estimó un incremento local de aproximadamente 140 puntos básicos, frente a 35 en los emergentes de alto rendimiento, 23 en Latinoamérica y unos 50 en Ecuador. En ese marco, la escalada de Argentina quedó aproximadamente seis veces por encima de la media regional, destacó la entidad.

El riesgo país refleja la prima de rendimiento que exigen los inversores por asumir la deuda soberana frente a los títulos del Tesoro de Estados Unidos. Un incremento sostenido complica el refinanciamiento de vencimientos a tasas razonables y eleva la necesidad de asegurar dólares para pagar deuda y enfrentar posibles presiones cambiarias.

El IPOM del Banco Central advierte sobre tres riesgos que podrían complicar la estabilidad: un shock energético que prolongue su impacto en la inflación global, un endurecimiento financiero abrupto por mayores tasas y una desaceleración del crecimiento mundial.