La leyenda de Santos Vega trascendió el canto y la décima para convertirse en un emblema de la gauchesca y de la propia argentinidad. El mito circuló entre la tradición oral y la literatura, alimentando la idea de un gaucho cuyo espíritu representa el alma del llano.

En 1838, Bartolomé Mitre, con apenas 17 años, escribió un poema dedicado al payador. El texto subraya que la memoria popular mantenía viva la leyenda y buscaba dejar constancia escrita de ella.

A ese corpus se sumaron otras obras decisivas: Hilario Ascasubi con Santos Vega o los mellizos de La Flor (1872) y Eduardo Gutiérrez con Santos Vega (1880). Juntas contribuyeron a perfilar al personaje como “el gran misterio de la patria” y como un símbolo contundente de la argentinidad.

Respecto al lugar de origen, no existe una única versión: diversas provincias se atribuyen la cuna del payador, aunque la tradición popular tiende a vincularlo con la provincia de Buenos Aires.

Sobre su muerte existen testimonios de primera mano. Rodríguez Ocón y Nicolás Granada aseguran haberlo visto y relatan su deceso en una estancia de los pagos del Tuyú, en Buenos Aires. Según estas crónicas, Santos Vega llegó abatido a la casa, acompañado por un niño, y murió junto al fogón, rodeado de gauchos que lo lloraron. Fue sepultado en un cajón de talas fabricado para la ocasión. Estas memorias señalan que la pérdida de una payada de contrapunto habría precipitado su fallecimiento, alimentando la leyenda de una derrota imposible ante cualquier rival.

En el imaginario popular, la habilidad para ganar en las payadas dio lugar a la creencia de que sólo el diablo podría haberlo vencido. La historia también se vincula con la imagen de la guitarra acompañada por lo demoníaco en contextos rurales; relatos como los de Atahualpa Yupanqui, narrados por El Chúcaro (Santiago Ayala), refieren a momentos en que, alrededor de la medianoche, la gente se apartaba ante la interpretación del músico.

Los restos de Santos Vega se señalan en General Lavalle, provincia de Buenos Aires (fechas atribuidas: 1755-1825). El fenómeno de Santos Vega ha atraído a importantes intelectuales, destacándose Roberto Lehmann-Nitsche, autor de una monografía de referencia sobre el personaje. Más allá de la literatura, el mito ha cruzado el teatro, el cine y las artes, consolidando a Santos Vega como un legado cultural vigente en la Argentina.