Recibir una transferencia no solicitada y verse empujado a devolverla es una modalidad frecuente de estafa que puede acarrear complicaciones legales si no se verifica de dónde provienen los fondos. En muchos casos, la presión llega vía mensaje o llamada de alguien desconocido que asegura haber cometido un error al ingresar el CBU o el alias del destinatario y, para acelerar la devolución, solicita más datos bancarios.
Aunque el dinero ya esté acreditado en la cuenta del receptor, ese hecho no garantiza que el reclamante sea el titular legítimo. Por eso, antes de realizar cualquier movimiento, conviene chequear qué ocurrió y no seguir instrucciones de desconocidos. Según David Regairaz, abogado especializado en ciberseguridad, estos engaños se aprovechan de la buena fe de quien recibe fondos no esperados, y los estafadores buscan que la devolución se haga sin consultar al banco.
El esquema típico no se limita a una simple equivocación: a menudo el dinero proviene de una operación fraudulenta y fue transferido a la cuenta de un tercero. Después, los delincuentes contactan al titular para que transfiera los fondos a otro destino, aduciendo que se trató de un error. De esa manera, la persona que intenta devolver el dinero funciona como intermediaria de una operación ilícita, sin saberlo, y su cuenta queda registrada en la ruta de los fondos, quedando expuesta a investigaciones.
Una señal particularmente sospechosa es que quien reclama el dinero pida que se envíe a un CBU distinto al original. Regairaz advierte que no es habitual recibir dinero y que éste se envíe a una cuenta diferente; esa práctica suele indicar una maniobra para desviar fondos y ocultar el recorrido real.
Entre los riesgos más relevantes, el especialista apunta a la posibilidad de terminar involucrado en una investigación penal, aun cuando la intención sea ayudar. Las transferencias dejan rastros que permiten reconstruir el trayecto del dinero, por lo que actuar sin verificación puede convertir al destinatario en partícipe involuntario de un delito.
La recomendación general ante este tipo de situaciones es no entregar dinero ni datos sin haber verificado la procedencia y, en caso de dudas, consultar directamente al banco y/o al titular legítimo de la cuenta para confirmar la operación. Este análisis cauteloso es clave para evitar quedar involucrado en delitos asociados al lavado o desvío de fondos.



