La tensión por los posibles cierres o fusionaciones de grados en escuelas de la ciudad de Buenos Aires volvió a escalar esta semana, con protestas, semaforazos y abrazos simbólicos en múltiples establecimientos. Las comunidades aseguraron haber recibido avisos no formales de que, desde 2027, algunas divisiones podrían fusionarse o cerrarse, lo que pondría en riesgo puestos docentes. El proceso habría comenzado a fines del año pasado, y, según sostienen, se mantiene a pesar de que en algunos colegios la matrícula no baja; incluso afirman que hay instituciones que incrementan su alumnado.

Cecilia Milsztein, docente y delegada de la Escuela de Comercio N°8 Patricias Argentinas (Almagro), relató que el supervisor les comunicó la posible clausura de dos primeros años de la escuela sin una razón aparente, argumentando que hay un alto número de inscripciones. “La comunidad organizó festivales y campañas para sostener las inscripciones y, de hecho, llegaron a aumentar; no hay motivo más que un ajuste presupuestario o una decisión político-ideológica”, advirtió.

Milsztein agregó que la delegación del comercio se opuso recientemente a la implementación de la reforma BA Aprende en el nivel secundario, y que el cierre de cursos podría ser una represalia por esa postura. “Como comunidad y como cuerpo de delegados rechazamos la reforma porque reduce materias y deja docentes fuera. Cuando el supervisor vino a notificarnos el cierre de grados, dijo que ‘si ustedes hubieran entrado en la reforma esto no estaría ocurriendo’”, afirmó.

Javier Núñez, otro delegado del mismo colegio, indicó que aún no se publicó una resolución formal, pero ya habría una reducción de vacantes para el año venidero: de 100 a 75. “Tenemos ya 48 chicos como primera opción y más de 200 como segunda, y falta mucho de la etapa de inscripción”, explicó. Así, y pese a las inscripciones, señalan que la autoridad se ampara en la caída de la tasa de natalidad para justificar recortes, una lectura que califican de criterio mercantil que solo mira números.

En un comunicado difundido por la comunidad educativa, sostienen que “somos la escuela con mayor matrícula de la región y, aun así, el gobierno insiste en cerrar cursos, alegando la caída de matrícula en los primeros años”. Añaden que ya hay inscripción récord para el año próximo, pero denuncian la “motosierra” porteña para silenciar a las escuelas que resisten.

Núñez señaló un presunto “modus operandi” del GCBA: sembrar rumores de cierres mediante notificaciones informales antes de la resolución oficial, como una estrategia para avanzar con los recortes.