Víctor Hugo Morales conmemoró sus seis décadas como relator en medio de un marco histórico: festejó su cumpleaños 60 relatando un Boca-River desde la Bombonera, en un encuentro que añadió un matiz todavía más simbólico a su trayectoria.

La celebración estuvo marcada por dos fechas que, a ojos del destino, se cruzan en su biografía. La primera corresponde a su debut en el relato deportivo para radio: el 1° de noviembre de 1966, cuando tenía 19 años, relató desde la cancha de Independiente para Radio Colonia de Colonia del Sacramento, en un partido entre la selección juvenil argentina y Nacional de Montevideo. En esa transmisión, el joven Víctor Hugo se presentó como “el relator más joven de América”, una etiqueta que, según recordó, estuvo cargada de nervios y de temor, pero que dio paso a una vocación que lo acompañó toda la vida.

La segunda fecha llega años después, enlazando el primer relato de Morales a nivel nacional con otro momento icónico: el 22 de febrero de 1981, cuando, desde la Bombonera, debutó como relator de Argentina en Sport 80 de Radio El Mundo, y simultáneamente, marcó el inicio de Diego Maradona con la camiseta de Boca. Aquel día, la memoria quedó marcada por una jugada que parecía sellar una conjunción entre la pluma del narrador y la zurda prodigiosa de Diego.

La jornada de este 1 de noviembre, Morales se instaló temprano en la cabina 3 de la Bombonera, a la espera de la transmisión para Radio 750 junto a su compañero Alejandro Apo. En reconocimiento a su extensa trayectoria, recibió una plaqueta de parte de Alejandro Veiga, prosecretario de Boca, que le dio la distinción: “El Club Atlético Boca Juniors en reconocimiento a VÍCTOR HUGO por cumplir 60 años relatando nuestra pasión. Con admiración y gratitud. 1° de noviembre de 2026”.

Para cerrar esta jornada histórica, el relato también tuvo su símbolo personal: Morales eligió una camiseta con la figura de Diego ejecutando una gambeta inolvidable, acompañada por referencias a las Islas Malvinas, todo en celeste y blanco. Sesenta años después, el destino lo volvió a situar en el mismo escenario donde, hace décadas, comenzó a darle forma a su voz. En esa coincidencia entre pasado y presente, la emoción parecía suspendida entre las dos fechas que tejen su trayectoria.