La licitación para el transporte ferroviario de cargas avanza hacia su tramo final, pero con más preguntas que certezas. Diversos actores señalan que el proceso podría ser suspendido o postergado, ya que hay poderosos grupos empresariales que ya dan por hecho sern los adjudicatarios, mientras otros advierten que el eventual manejo del proceso podría acarrear costos muy altos para quienes deban resolverlo.

La controversia se intensificó cuando el grupo México, a través de su filial Ferromex, decidió retirarse del concurso tras detectar irregularidades en la distintas etapas del procedimiento. Esta adquisición tenía una relevancia destacada por la promesa de Ferromex de invertir 3.000 millones de dólares en tres fracciones: material rodante, reemplazo de vías e instalación de talleres de reparación, es decir, los tres componentes que componen la licitación. Lo que bloqueó su oferta fue la exigencia de presentar una propuesta integrada que abarque las tres áreas, opción que no se permitió recibir a Ferromex tal como estaba planteada.

Frente a eso, las evaluaciones de expertos muestran que ninguna de las demás ofertas, principalmente provenientes de empresas locales, se acerca al volumen de inversión que proponía Ferromex. A esto se suma otro rasgo polémico: el diseño de la red a intervenir obligatoriamente dejó fuera a varias provincias que estaban previstas en fases anteriores, incluso algunas que integraban la trayectoria de Belgrano Cargas, la principal columna de transporte de cargas del país.

Entre las provincias excluidas se cuentan Salta y Jujuy, a las que se suman Mendoza y Neuquén en el oeste, y Entre Ríos, Corrientes y Misiones en la Mesopotamia. En Jujuy, el gobierno provincial elevó su voz de protesta, a la que se sumó la Cámara Minera local. En una nota publicada el 16 de octubre, esa entidad expresó preocupación por la exclusión de los ramales C14 y C15 del esquema de obras obligatorias del Ferrocarril Belgrano Cargas, y reclamó la revisión del pliego para incluir esos corredores, considerados esenciales para la competitividad, conectividad y crecimiento regional.

Desde mayo, autoridades y técnicos de Ferromex trabajaron en explorar posibles rutas de inversión para la explotación ferroviaria de cargas y en diseñar la propuesta a presentar. Sin embargo, al encontrarse con trabas en los términos de la licitación, comenzaron a acercarse a las provincias involucradas, incluso a las que quedaban fuera del proyecto oficial.

A pesar de que estaba claro que las provincias mencionadas iban a quedar excluidas, los representantes mexicanos no dejaron de cuestionar por qué esas jurisdicciones no presentaron impugnaciones formales, lo que mantiene abierta la incógnita sobre el eventual impacto político y legal del proceso.