En la Casa Rosada, la atención está centrada en las elecciones de medio término de Estados Unidos, programadas para el martes 3 de noviembre. Desde Balcarce 50 se observa la posibilidad de una derrota del Partido Republicano, liderado por el presidente Donald Trump, quien ha sido un aliado destacado de Javier Milei en su proyección internacional.

Los ministros y asesores sostienen que un resultado adverso para los republicanos no está previsto que altere de manera directa la escena política argentina, ya que falta más de un año para las elecciones presidenciales locales. Aun así, reconocen que podría haber un cimbronazo temporal en los mercados y se abriría el debate sobre el margen de maniobra de la administración estadounidense en el Congreso.

“En el peor de los casos, podrían intentar bloquear iniciativas, pero lo esencial ya quedó establecido” fue el parecer de una fuente de la mesa política citada por Agencia Noticias Argentinas, que subraya la dificultad de prever una mayoría demócrata suficiente para cambiar la agenda de Trump.

Las proyecciones sobre el tablero estatal en Estados Unidos señalan una ventaja de los demócratas para el control de la Cámara de Representantes y un Senado equilibrado, escenario que mantiene alerta a la administración de Washington y ha llevado a Trump a involucrarse de lleno en la campaña.

Aun así, en el equipo de Milei son prudentes y evitan anticipar que una derrota republicana tenga repercusiones directas en la política argentina. Sostienen que, en cambio, el impacto relevante se daría en la batalla ideológica y cultural que ambos países sostiene de manera coordinada.

Además, advierten que las elecciones locales argentinas aún están muy lejos como para que exista un efecto de arrastre. Se espera, como consecuencia inmediata, un ajuste transitorio en los mercados al día siguiente, pero no un cambio estructural.

La preocupación oficial pasa, sobre todo, por preservar el vínculo político con Washington, considerado un eje central de la política exterior de Milei. Esa relación ganó particular relevancia tras la derrota de Flávio Bolsonaro en Brasil, hecho que solidificó a Milei como el principal nexo regional con Trump.

En este marco, Milei mantiene su postura frente a los elementos asociados al gasto público y repite, ante sus funcionarios, que “al populismo no se le gana con populismo”. Después del resultado en Brasil, el mandatario argentino reforzó su papel de puente entre la región y la Casa Blanca, buscando sostener una coordinación que considere los intereses compartidos entre ambos países.