El propietario de Tesla sostuvo en una publicación que la memoria requerida por los robots humanoides podría exceder la de cualquier otra categoría tecnológica. La afirmación se produjo en una interacción con un usuario que citó un informe de Counterpoint Research. El estudio estima una demanda global de memoria DRAM para estos robots de 21,5 petabytes en este año, y señala que la capacidad por unidad podría alcanzar los 430 petabytes si la producción se multiplica por veinte. Musk calificó esas cifras como “absurdas”.
En su mensaje, el magnate afirmó que la necesidad de memoria de los robots “superará a todo lo demás en la Tierra”, ya que estas máquinas deben operar con cuerpos físicos para manipular átomos en el mundo real, lo que, según él, hace irremplazable su demanda de recursos computacionales.
Más adelante, proyectó un escenario de mayor magnitud: aseguró que las necesidades de cómputo de una futura superinteligencia artificial superarían con creces a las de los robots. Sin embargo, estimó que prácticamente todo ese procesamiento terminaría ubicándose en el espacio profundo, fuera de la Tierra.
Sobre proyecciones más conservadoras, Musk sostuvo que la irrupción de la IA física, al pasar del procesamiento de datos abstractos a la manipulación directa del entorno, multiplicará el consumo de memoria hasta niveles que ningún dispositivo actual alcanza. Según su planteo, este cambio de escala eclipsaría cualquier otro uso conocido de cómputo.
Counterpoint Research, por su parte, prevé que la demanda global de DRAM para robots humanoides crecerá 20 veces hacia 2030: de aproximadamente 8,3 mil terabytes a 172 mil terabytes, mientras que la memoria por robot se duplicaría de 19 GB a 39 GB.
El analista Shay Boloor, estratega jefe de mercado en Futurum Equities, propuso una proyección distinta basada en las propias cifras de Tesla. Si la compañía produjera 10 millones de unidades de su robot Optimus por año, con 72 GB de memoria por unidad, la demanda total alcanzaría unos 720 petabytes anuales.
Boloor agregó que los robots emplean memorias LPDDR de bajo consumo, en lugar de memoria de alto rendimiento (HBM) que domina los centros de datos dedicados a IA. Un robot humanoide debe procesar un flujo continuo de información proveniente de cámaras de alta resolución, sensores LiDAR y sistemas táctiles, para responder a cambios del entorno de forma instantánea. A diferencia de un servidor, necesita memoria suficiente para operar de manera autónoma en espacios físicos.
Pese a la magnitud de la exigencia técnica, Musk no dejó claro si adopta una postura única o si existen matices en su visión sobre el tema.



