En un contexto de señales cada vez más claras de una posible recesión y con el riesgo país en ascenso, economistas y empresarios alertaron sobre el impacto de la política monetaria en el dólar, el riesgo de estancamiento y la incertidumbre asociada al pago de la deuda ante el calendario electoral de 2027.
Durante una charla titulada “De sostener a crecer”, organizada por Lantia Capital en Puerto Madero, frente a unas 150 personas, Ricardo Arriazu planteó una cautela explícita frente a la acumulación de reservas cuando ello se da a costa de erosionar el crédito interno. “Estoy a favor de que compren reservas, pero no de comprar a costa de destruir crédito interno, porque, si no, genero recesión, desconfianza y una corrida el año que viene, ¿para qué acumulo dólares si yo genero el problema?”, señaló el economista, uno de los pocos de su perfil con reconocimiento dentro del eje Milei.
En el panel también estuvieron Facundo Gómez Minujín, CEO de JP Morgan para Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay; Gustavo Salinas, presidente de Toyota Argentina; y Federico Sandler, Strategic Advisor y ex-IRO de Mercado Libre y Nubank.
Arriazu sostuvo que la credibilidad es uno de los principales escollos para la economía. Según su análisis, la deuda pública argentina estaría en un nivel relativamente bajo, cercano al 62% del PIB si se aplica una medición más adecuada, mientras que la deuda privada se ubicaría alrededor del 37% del producto. Añadió que los argentinos mantienen US$458.000 millones en activos en el exterior.
“Cuando hay control de cambios, el argentino no compra dólares. Los compra en el mercado paralelo, y su abastecimiento lo proporcionan quienes mueven exportaciones e importaciones. Argentina es gran acreedor mundial, pero por razones equivocadas; es para evitar que el Gobierno los estafe. Argentina siempre los estafó”, sostuvo.
Según el economista, sectores como la agroindustria, la energía y la minería ofrecen una oportunidad atractiva para crecer, aunque la economía siga estancada y la confianza debilitada. “Aparece la posibilidad del péndulo, cambios de política con o sin cambio de gobierno, y la gente le tiene miedo al péndulo”, afirmó.
En su lectura, la economía debería haber expandido su ritmo a cerca del 5% anual, pero hoy avanza alrededor del 2% por las compras de reservas del Banco Central. “Lo que compró el BCRA de sector privado, le vendió una parte al sector público, que tiene que pagar deuda en dólares, no colocó bonos en dólares. Miren la demanda de pesos, ¿cómo diablos compró? Destruyendo el crédito interno, ahí está por qué la economía no creció, en su afán de comprar dólares, compraron más de lo que el mercado está dispuesto, sacaron plata”, enfatizó.
Arriazu cerró señalando que no corresponde responsabilizar únicamente a bancos o a la falta de demanda de préstamos, ya que el propio Estado absorbe recursos que podrían destinarse al sector privado. “Si no lo...”, dejó incompleto el fragmento final de su idea.



