Warren Buffett ha repetido durante décadas una recomendación clara para el ahorrista promedio: destinar la mayor parte del capital a un fondo indexado de bajo costo que replique el S&P 500 y mantener esa inversión a lo largo del tiempo. Esta estrategia contrasta con la idea de elegir acciones individualmente y fue fuente de su enorme fortuna; ahora volvió a ganar relevancia tras el cierre de octubre, cuando el S&P 500 tocó un nuevo máximo histórico.
La propuesta se apoya en invertir de forma diversificada en las grandes compañías que componen el índice, evitar intentar anticipar movimientos del mercado y reducir las comisiones. Su resultado depende de la paciencia del inversor, la reinversión de dividendos y la permanencia a lo largo de ciclos de expansión y crisis.
“Ese consejo, por más simple que parezca, sigue dando frutos.” El medio The Street destacó que la recomendación de Buffett continúa siendo rentable para quienes invierten con paciencia y que muchos han seguido la indicación al pie de la letra ante los nuevos récords.
Buffett dejó constancia de esta visión en varias oportunidades. En la carta de 2016 a los accionistas de Berkshire Hathaway, afirmó que su recomendación habitual era un fondo indexado del S&P 500 de bajo costo. En la carta de 2013 destinada al fiduciario que gestionaría el patrimonio de su esposa, recomendó colocar el 90% en un fondo indexado del S&P 500 de muy bajo costo y el 10% restante en bonos gubernamentales de corto plazo, señalando a Vanguard como una opción para esa asignación.
Durante la reunión anual de Berkshire Hathaway de 2020, el inversionista insistió en que, para la mayoría de la gente, lo más acertado es invertir en el fondo indexado S&P 500. También advirtió que nadie puede predecir qué hará el mercado mañana, la próxima semana o el próximo año, por lo que el momento de entrada no debería condicionar la decisión de inversión.
En una entrevista con CNBC en 2017, Buffett señaló que la clave era comprar de forma constante acciones de todas las grandes empresas del S&P 500, tanto en tiempos de bonanza como de crisis, ya que las recesiones deben verse como oportunidades para comprar, no como motivos para vender.
En 2007, Buffett llevó a cabo una apuesta de USD 1 millón con Protégé Partners, apostando a que un fondo indexado del S&P 500 superaría a una selección de hedge funds en 10 años.



