Las elecciones de medio término en Estados Unidos se celebrarán el martes 3 de noviembre, cuando los votantes definirán la composición del Congreso. Aunque no habrá renovación presidencial, el resultado condicionará la capacidad de maniobra de Donald Trump para los próximos dos años, según cuál partido tome el control.
Un informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI) indica que los republicanos llegan al proceso con la mayoría en ambas cámaras, aunque con una Cámara de Representantes extremadamente ajustada y con una ventaja más holgada en el Senado. En esa línea, la clave está en cuánta aprobación de leyes requerirá el acuerdo entre ambas cámaras. Si los demócratas logran ganar una de ellas, podrían bloquear buena parte de la agenda republicana y forzar negociaciones. Si, en cambio, recuperan ambas, tendrían mayor capacidad para impulsar iniciativas propias, aunque el presidente seguiría con poder de veto.
PPI advierte que el historial reciente señala que el oficialismo tiende a perder bancas en este tipo de comicios, lo que aumenta la cautela de cara a la segunda mitad del mandato de Trump. El desafío para el mandatario, sostienen, es evitar que estas elecciones se conviertan en un freno a su programa.
Los analistas coinciden en que el mercado ya contempla una victoria de los demócratas, pero la magnitud del impacto dependerá de si logran la mayoría en ambas cámaras. Para Sergio González, head de Asset Management de Cohen Aliados Financieros, el escenario base es una victoria demócrata en la Cámara Baja, lo que evitaría reacciones bruscas en las cotizaciones porque ya están descontadas. Un Senado con oposición también suele gustar a Wall Street, ya que dificulta cambios abruptos.
En lo que respecta a activos locales, los bonos podrían experimentar un ajuste moderado. Si el Congreso queda en manos demócratas, el eventual uso de instrumentos de swap con Estados Unidos —algo que se debatió en el pasado, como el utilizado por Bessent en 2025— estaría sujeto a un escrutinio mayor.
Gabriel Proruk, senior equity analyst de Grupo IEB, comparte la idea de que un triunfo demócrata no sería necesariamente negativo para los activos, ya que podría reducir la volatilidad de políticas y la incertidumbre para los inversores. Sin embargo, no se descartan movimientos en las cotizaciones ante un resultado republicano.
González señala que podría haber movimientos en el mercado, aunque el impacto en la economía argentina no tendría, en su opinión, la misma magnitud que el observado en Brasil, donde la volatilidad del tipo de cambio del principal socio comercial afecta directamente la economía local. En caso de una sorpresa republicana, podría haber movimientos relevantes, dependiendo de la magnitud de la sorpresiva reconfiguración del Congreso.



