Este miércoles cierra la reunión de dos jornadas de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), en la que el Comité Federal de Mercado Abierto definirá la trayectoria de la tasa de interés, referencia para la deuda de numerosas naciones.
En el encuentro anterior, celebrado en septiembre, la Fed aplicó su primera alza en más de tres años: subió 0,25 puntos y dejó la tasa en el rango de 3,75%-4%. El motivo central fue la preocupación por la persistencia de la inflación ante el shock petrolero.
Aunque la inflación avanzó en septiembre, registrando 3,7% interanual tras 3,4% en agosto, la mayoría de los inversores espera que este encuentro termine sin cambios. Solo un 10% del mercado anticipa un nuevo aumento de tasas antes de las elecciones de medio término en Estados Unidos.
El jueves se publicará el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE), la medida preferida por la Fed para evaluar la estabilidad de precios. En agosto, el PCE interanual se ubicó en 3,4% y no varyó respecto del mes anterior. Ese mismo día también se difundirá la primera estimación del crecimiento del PIB estadounidense en el tercer trimestre.
Por otra parte, el Banco Central Europeo anunciará el jueves su decisión de tasas para la zona euro. Los operadores esperan que la autoridad monetaria no modifique los rendimientos actuales y estarán atentos a la conferencia de prensa de Christine Lagarde.
Las tasas de interés de los bonos estadounidenses repercuten directamente en variables argentinas, elevando el riesgo país y desarmando posiciones en títulos de países emergentes. El indicador de JP Morgan, que mide la brecha entre los rendimientos de Estados Unidos y el resto, aumentó desde el 16 de septiembre, cuando la Fed comunicó la subida, hasta el viernes pasado (evitando incorporar el efecto de la victoria de Lula da Silva) de 510 a 707 puntos.
Los niveles actuales del riesgo país complican que el Gobierno pueda refinanciar vencimientos de 2027 en el mercado de deuda internacional y dificultan también la obtención de dólares. En este marco, persisten dudas sobre la capacidad de pago de Argentina en los años venideros, lo que alimenta el repunte del riesgo país.



