Los Centros de Servicios Compartidos (SSC) de grandes firmas con operación en Argentina siguen aumentando su alcance hacia nuevos mercados y funciones, aunque las restricciones de costos empiezan a influir en el ritmo de los proyectos. Según el estudio Shared Services Centers en Argentina 2026, elaborado por Michael Page a partir de una encuesta realizada en julio y agosto entre más de 25 empresas y directivos vinculados a la gestión de estos centros, durante 2026 casi cuatro de cada diez mostraron demora o suspensión de iniciativas por motivos económicos.
A pesar de ese contexto, el 58% de los SSC expandió su radio de acción, ya sea incorporando nuevas funciones, atendiendo a filiales de otros países o mediante una combinación de ambas estrategias. Paralelamente, el 86% logró sostener sus niveles de productividad sin cambios significativos, incluso ante una mayor prudencia a la hora de asignar recursos.
El informe ofrece una mirada sobre la evolución de estas operaciones, las actividades principales que desempeñan, los mercados cubiertos y los factores que influyen en la competitividad. Los SSC son estructuras donde las multinacionales centralizan funciones administrativas, financieras, tecnológicas y de soporte para atender a distintas unidades de negocio. En Argentina, estas operaciones no solo abastecen al mercado regional, sino también a destinos internacionales, en un esquema que centraliza procesos y reparte responsabilidades entre diferentes países.
En términos de actividades, la contabilidad y las finanzas conforman el núcleo de las operaciones en el país. El 100% de los SSC encuestados presta servicios de contabilidad, frente al 95% registrado en 2025. Las finanzas transaccionales alcanzan al 93% de los centros, por encima del 90% del año anterior.
Las funciones de Recursos Humanos se presentaron en el 67% de los SSC, sin variación respecto de 2025. Los servicios impositivos aumentaron su participación, pasando del 57% al 60%.
Por otro lado, la presencia de tecnologías de la información mostró una caída, al pasar del 57% al 53%. De igual modo, las actividades vinculadas a proyectos y automatización retrocedieron del 62% al 53%.



