En una ponencia ante banqueros y estudiantes de la Universidad Di Tella, el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, sostuvo que “la mora es un problema del pasado” y analizó el ciclo del crédito en un encuentro organizado por la Escuela de Negocios de la casa de estudios, con la participación de figuras como Javier Bolzico (ADEBA), Pierpaolo Barbieri (Uala) y Santiago Paz (Ecolatina). El acto, que derivó en un debate sobre el rol de las tasas de interés, el poder de compra del salario real y las expectativas en la previa de un año electoral, reforzó la lectura de un ciclo crediticio más dinámico que en tramos anteriores.
Un funcionario cercano a Santiago Bausili indicó que el crédito bancario en relación al PIB se incrementó de 7% a 14%, es decir, se duplicó su peso en la economía. En ese marco, Werning relativizó el peso de la morosidad al señalar que la cartera irregular representa apenas 1,1 puntos del PIB. También afirmó que la mora asociada al crédito orientado al Estado tenía una “mora implícita”: ante un escenario con riesgo país de 2.800 puntos y bonos cotizando al 20%, el mercado estaría descontando una mora potencial de aproximadamente el 80% de la cartera de títulos públicos. Añadió que no se debe concluir que no hay señales de tensión solo por la ausencia de indicadores elevados de morosidad.
La explicación de la suba de la mora pasó, según el propio Werning, por un tema de expectativas. “Muchos agentes acostumbraban a tomar crédito con la idea de que habría una licuación de la deuda; eso no ocurrió y se genera una brecha entre las tasas reales ex ante y ex post”, explicó. En su criterio, la mora actual no es una muestra de la realidad presente sino de lo ocurrido en períodos anteriores. De todos modos, afirmó que el stock de morosidad se está desvaneciendo progresivamente gracias a las refinanciaciones que ofrecen los bancos.
En otro plano, descartó cualquier proyecto legislativo de auxilio o intervención financiera, a los que calificó de reclamos populistas que provocan “riesgo moral” en el sistema. Sobre el costo del crédito, remarcó que las tasas actuales no son un obstáculo para la reactivación, pero sostuvo que la carga impositiva sí ejerce presión: “Los impuestos representan cerca del 30% del costo financiero de cualquier crédito; provincias y municipios explican tres cuartos de esa carga, y el gobierno nacional el restante. Las tasas overnight con las que el Banco Central puede incidir están en términos reales negatives.” Remató: “No usamos la tasa de interés con la varita mágica, como algunos creen.”
Bolzico, por su parte, aclaró que los bancos renegociaron más de medio millón de contratos sin ayuda estatal y criticó con dureza iniciativas del Congreso: “El 87% de los proyectos propuestos imponían refinanciaciones compulsivas y el 71% fijaban tasas máximas. La tasa de interés es un precio como cualquier otro y fijar techos podría expulsar a sectores vulnerables.”



