Patricia Bullrich, al frente del bloque del Senado, empieza a coincidir con una conclusión que ya había formulado Mauricio Macri: cuando Milei y su equipo se cruzan, surgen compromisos que luego no se cumplen. En el entorno de la jefa parlamentaria se habla de cansancio ante lo que consideran un camino equivocado: atacar a la prensa, enfrentarse a la realidad de la contienda en Brasil y postergar los temas económicos son solo algunos de los episodios que señalan como señales de alerta. En síntesis, sostienen que, si no se corrige la ruta, hay un riesgo alto de perder en 2027.
La historia de encuentros con Milei, según describen, tiene un patrón similar al de Macri: reuniones que terminan con promesas que no se materializan. El exmandatario tenía sus encuentros, comía milanesas y se iba con compromisos que no se cumplían; ahora, desde su equipo, también envían a emisarios a reuniones donde el entendimiento no llega. En una escena citada por cronistas, Macri fue visto en un ascensor; cuando las puertas se cerraban, afirmó, sobre el acuerdo electoral LLA-PRO, que “no se ha avanzado nada”, y su expresión dejaba ver el ánimo con el que encara esa relación.
Hace poco, Bullrich mantuvo un encuentro con Milei tras una serie de gestos rebeldes y una publicación con música de Lali Espósito. En esa reunión se explicaron las razones por las que considera que el rumbo debe modificarse para salvar “el proyecto” (ella suele recordar la consigna: “que el proyecto reelija”). A ojos de la senadora, Milei habría entendido; incluso, según cercanos, le habría prometido frenar las agresiones a periodistas y otros exabruptos que generan una narrativa sobre su salud mental.
En el entorno de Bullrich también se enfatiza que el enfrentamiento directo con Brasil carece de fundamentos si no se aportan elementos más sólidos que el alineamiento con Estados Unidos. Su lectura no se distanció mucho de la de Macri: ambos habrían seguido la línea de despegarse de Milei ante la evidencia de que no reconocía la derrota de Bolsonaro.
En la política brasileña, el propio Macri había saludado con un tuit seco a Lula da Silva, y Lula respondió desde la red social, recordando que históricamente las diferencias entre naciones se discuten y se resuelven con diálogo, dejando una indirecta al líder argentino sobre el tono de la disputa.



