Una fila que, a primera vista, podría confundirse con la de un acto de búsqueda de empleo, quedó atrás para dar paso a una escena distinta: en La Rural, en el barrio porteño de Palermo, nadie parecía encajar con la idea de una expo. A esa hora de la tarde, las gradas se iban ocupando con figuras políticas y ejecutivos, todos ellos con un marcado rasgo común: la vestimenta de cowboy. El motivo era un festejo organizado por la Embajada de Estados Unidos para conmemorar los 250 años de independencia del país, descrito en la organización como un “rodeo” al estilo norteamericano.
Entre los presentes se destacaron diputados y senadores, junto con empresarios. En particular, el diputado de La Libertad Avanza, Carlos Zapata, llamó la atención por un look llamativo y un detalle poco habitual en el recinto: unos bigotes blancos que contrarrestaban con su vestimenta vaquera. El ambiente contrastaba con el marco político del día: simultáneamente, la Argentina había recibido en Misiones a Flavio Bolsonaro, candidato derrotado en las elecciones brasileñas, quien habría llegado tras viajar desde Foz de Iguazú y luego a Miami, en medio de cuestionamientos sobre su situación judicial.
El embajador Peter Lamelas hizo su ingreso acompañado por personal del Ejército argentino, que lucía sus fusiles con orgullo. El diplomático, consciente del escenario, optó por el atuendo vaquero clásico: camisa con la bandera de su país, botas y un sombrero tipo cattleman. Su llegada fue celebrada con aplausos, y alrededor, los asistentes ocupaban las gradas, donde se ofrecían hamburguesas y panchos servidos desde food trucks. Aunque la gran mayoría lucía el atuendo temático, otros prefirieron no adoptar el look pero sí portaron la gorra roja con el lema de la corriente política estadounidense.
Consultado por la prensa sobre la fuga de Jair Bolsonaro y las supuestas órdenes de Estados Unidos, Lamelas respondió que no podía opinar sobre ese tema. Con la música country de fondo, la atención de los presentes se centró en las cámaras y micrófonos que, desde el escenario, aguardaban el inicio del programa.
En el sector más reservado, debajo de un cartel que enfatizaba el vínculo con la patria, se ubicó una zona VIP donde comían canapés funcionarios y empresarios. Entre ellos estaban el viceministro de Economía, José Luis Daza, y representantes de distintos grupos empresariales como José Luis Manzano o Irsa, conglomerado encabezado por Eduardo Elsztain.
Cuando llegó la hora de subir al escenario, los jinetes hicieron su entrada a la pista, ondeando la bandera de Estados Unidos. Lamelas tomó la palabra, se entonó el himno estadounidense y, en segundo lugar, el argentino. En ese momento, la sala de palcos y gradas dejó ver una mezcla de oficialismo y negocio, en un marco en el que se buscó proyectar una imagen de cercanía entre Estados Unidos y Argentina, reforzada por el tono festivo y la música que acompañaba la jornada. La cobertura concluyó subrayando el carácter simbólico del encuentro, más allá de las tensiones y los temas en agenda entre ambas naciones.



